El acoso cibernético. La presión de sacar buenas calificaciones y adaptarse en la escuela. Los cambios corporales y hormonales.

Todo lo que acabamos de mencionar forma parte de la vida de un adolescente. Y todos son factores que pueden contribuir a la depresión de los adolescentes. En los EE. UU., se le ha diagnosticado depresión a aproximadamente un 10 por ciento de los adolescentes y hay otros que la padecen sin saberlo. 

¿Es más difícil ser adolescente en la actualidad que varias décadas atrás? Muchas de las presiones son las mismas. Sin embargo, la tecnología digital ha hecho posible que todas las penurias propias del crecimiento y las malas decisiones de la juventud puedan reproducirse en línea instantáneamente. 

Algunos adolescentes ocultan sus sentimientos y sus luchas internas en lugar de compartirlos con un profesor o un miembro de la familia. Las niñas adolescentes son más propensas a expresar su depresión que los adolescentes varones. Además, los varones tienen más problemas para reconocer que sufren depresión o para pedir ayuda. 

Los padres pueden pensar que su hijo adolescente está atravesando una "etapa temperamental" o lidiando con los problemas que generan las relaciones con amigos, padres y profesores. Algunos padres tal vez no tomen muy en serio estas preocupaciones por pensar que desaparecerán con el tiempo o por querer mantener el problema dentro de la familia.

La depresión, sin embargo, es un problema que afecta gravemente la salud mental. Puede incidir en la manera de pensar de su hijo, en sus sentimientos y en sus actos. La depresión también puede trascender el plano emocional y provocar problemas funcionales y físicos.

Si usted piensa que su hijo adolescente podría estar deprimido, tome medidas inmediatamente. 

Eso es lo que hizo Nicolette Milano cuando empezó a sentirse preocupada por su hija. Al llegar a los 12 años, su hija comenzó a mostrar cambios que inquietaron a Milano, tales como la pérdida de apetito y un deseo continuo de dormir.

"Las primeras señales fueron falta de concentración y falta de capacidad para tomar las decisiones más sencillas", dice Milano. "Si se le preguntaba qué prefería cenar, se mostraba irascible y agobiada. Su nivel de ansiedad estaba por las nubes. Después aparecieron la tristeza y desesperación, junto con pensamientos sobre el deseo de morir".

Milano le pidió al médico de su hija que examinara a la niña para averiguar si tenía depresión. ¿La respuesta? Sí, la tenía.

Milano dice que se siente privilegiada por tener una hija que decidió sincerarse sobre sus sentimientos. "No todos los niños lo hacen. Es una situación muy difícil realmente porque es algo que yo no puedo solucionar y que lleva tiempo sanar", dice. "Realmente siento que desde que nos abrimos a un diálogo honesto con ella y le hablamos con sinceridad, la hemos ayudado a que quiera pedir ayuda".

¿A qué señales debería prestar atención?

¿Cómo se manifiesta la depresión en los adolescentes? A diferencia de lo que ocurre con los adultos, los adolescentes son más propensos a pasar tiempo con sus amigos más cercanos, incluso si están deprimidos.

Además, los adolescentes que sufren depresión pueden tener hábitos de sueño diferentes de los que manifiestan los adultos con depresión. En lugar de tener insomnio, que es típico en los adultos con este padecimiento, los adolescentes encuentran tiempo para dormir, aunque es probable que lo hagan en horarios poco habituales.

Algunos adolescentes con depresión tienen mala conducta en casa o en la escuela, dicen sentirse aburridos con todo o abusan del alcohol o las drogas.

En los adolescentes, la depresión puede estar relacionada con problemas del estilo de vida o con la dinámica familiar. También puede ocurrir algo que provoque un episodio de depresión en niños predispuestos a esta enfermedad. La depresión también puede ser hereditaria.

Los padres deben estar atentos a los cambios en las actitudes y conductas de sus hijos adolescentes. Esté alerta por si percibe los siguientes síntomas de depresión en su hijo adolescente:

  • Tristeza o llanto
  • Desesperanza
  • Menos interés en las actividades que alguna vez disfrutó
  • Problemas para concentrarse
  • Retraimiento a nivel social
  • Autoestima baja
  • Falta de paciencia frente a halagos o recompensas
  • Irritabilidad
  • Acciones impulsivas e imprudentes
  • Problemas con sus amistades
  • Sensibilidad extrema frente al rechazo
  • Frecuentes dolores de cabeza, molestias estomacales o malestares de otro tipo
  • Falta de atención a su propia apariencia
  • Rendimiento escolar bajo
  • Cambios en los hábitos de alimentación o en los patrones de sueño
  • Comentarios sobre el deseo de escapar o intentos de hacerlo
  • Comentarios sobre el suicidio

Tenga en cuenta que su hijo puede tener depresión incluso aunque usted no haya notado síntomas de este padecimiento.

En la mayoría de los adolescentes, los síntomas de depresión mejoran con tratamientos a base de medicamentos o terapia psicológica.

En ocasiones, aceptar que tal vez haya un problema de salud mental puede ser difícil. Pero es importante tomar medidas. Si pasa desapercibida, la depresión adolescente puede llevar a una conducta suicida.

Los padres que están preocupados por el estado de ánimo, el comportamiento o las acciones de sus hijos deberían hablar inmediatamente con el médico o la enfermera que los atiende.

Durante la conversación con el médico de su hijo, no omita ninguna de sus preguntas e inquietudes. La información que reciban les ayudará a decidir como pareja cuáles son las mejores opciones para su hijo.