Cuando les preguntamos a nuestros lectores cómo contribuían las mascotas a mantenerlos sanos y felices, recibimos muchas respuestas.

Nos contaron acerca del ejercicio, el alivio del estrés, la diversión y la risa, y en situaciones más series hablaron de los animales de servicio que protegen sus vidas. Siga leyendo para saber por qué estos asegurados destacan los beneficios de tener una mascota. Podrá leer más historias de mascotas en nuestra edición del mes que viene.

Tenga en cuenta que los siguientes consejos de los asegurados no reflejan necesariamente la opinión de Blue Cross and Blue Shield. Estos consejos se comparten con el fin de brindar información general solamente. Consulte con su médico para recibir asesoramiento específico. 


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Tengo un perro de alerta de diabetes que se llama Boo. Vivo sola, así que necesito ayuda por la noche. Boo me despierta si mi azúcar sube o baja demasiado. Por lo general, me avisa antes de que se convierta en un problema grave. También me recuerda que debo tomar mis medicamentos.

No sé si podría vivir sin él. Creo que verdaderamente salvó mi vida en varias oportunidades.


— Donna K.


Mi esposa y yo paseamos a nuestros dos perros que adoptamos en un refugio dos veces al día, y recorremos un total de 1.5 a 2 millas. Esto nos aporta una cuota adicional de ejercicio, además de tiempo para hablar sobre nuestras vidas.

— Jeff E.


Mis mascotas se ponen felices al verme, más allá de la situación. Saben cuándo necesito amor y me cuidan cuando estoy enferma. Monto a caballo para relajarme. Mientras miro TV suelo acariciar a dos perros a la vez y me doy cuenta de que estoy tan relajada que ni siquiera sé qué estoy mirando en la televisión.

— Marla S.


Mi gata Minty es muy terapéutica. (Creo que mantiene controlada mi presión arterial). Sus ojos verdes como la menta y su pelaje suave me calman y me ayudan a relajarme. Tenerla cerca me recuerda que no estoy sola y que hay alguien que me ama. Tengo una amiguita no humana que puedo tomar en mis brazos, a la que puedo dar amor y de quien puedo recibir amor. Mejoró mi vida porque me trajo alegría, amor, compañerismo, y mejoró mi salud y dio más sentido a mi vida.

— Jackie L.


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Amo a mis gatos, ¡que curan mis enfermedades! Tengo tres enfermedades autoinmunes y sufro dolor crónico todos los días. Tomo una enorme cantidad de medicamentos y me someto a infusiones. Mis gatos me mantienen en movimiento. Me traen alegría con solo jugar a mi alrededor o sentarse en mi regazo y ronronear hasta quedarse dormidos. Me relajan y siempre vienen a mi rescate cuando tengo uno de mis días no tan buenos. Mis gatos son una terapia mental y física, pero fundamentalmente me dan AMOR.


— Irene M.


Después de un accidente automovilístico grave, subí unas 70 libras y me acercaba a las 200. Empecé a bajar de peso sola, pero luego llegó mi mejor amiga, mi perra Bea. La saco a pasear y caminamos unas 3.5 millas al día, y bajé 60 libras. Espero ansiosa todas las mañanas el momento de levantarnos y llevarla en su primer paseo del día a las 5 a. m., en el que recorremos unas 2.2 millas. También me lesioné la pierna en el accidente y me sometieron a numerosas cirugías que me dejaron debilitada. Los paseos me ayudaron a fortalecer mi pierna.

— Janine A.


Mi madre, de 87 años, tiene enfermedad de Alzheimer/demencia. Cuando se mudó a la casa de mi hermana hace un poco más de cuatro años, el perro de mi hermana se convirtió en su compañero amado. Cali, un pinscher miniatura, se sienta acurrucado al lado de mi madre apenas empieza el día y hasta la hora de dormir.

Con el tiempo, mi mamá fue perdiendo su memoria, su capacidad de caminar sin ayuda, y ahora está quedando ciega. Cali es su compañero en el sillón, le da amor y afecto. Cali hace sentir a mamá que todavía la necesitan. El perro también ayuda a calmarla en momentos de confusión o miedo.

Acariciar a este amigo peludo diminuto y recibir miles de besos y amor le levanta el ánimo a mamá, y Cali es su tema favorito de conversación. Creo que la vida de casi cualquier anciano, persona confinada a permanecer en su casa o persona que se siente sola se beneficia de maneras muy especiales con el vínculo amoroso y fuerte que solo se puede crear con un perro.

— Lori R.


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Mi pastor alemán, Edward Cullen, es un amor. Tengo un trabajo muy estresante en el mundo multimedia que puede resultar verdaderamente agotador, frustrante y dejarme con ganas de morder a todo el mundo.

Pero me contengo y pienso en mi perro. No veo las horas de llegar a casa y ver su carita dulce. Me provoca sonrisas y risas con las tonterías que hace. Cuando estaba enferma, se recostaba a mi lado y me lamía la cara. Era su forma de hacerme sentir mejor.

Es la mejor medicina, el mejor ayudante y mi mejor amigo. Él me hace la persona más rica del mundo todos los días con solo ser él mismo.


— Barbara T.


Tener una mascota hace que la vida sea mucho más feliz, especialmente cuando uno las cría junto con sus hijos. Los niños aprenden sobre responsabilidad y amor incondicional de los animales. Una vez que los hijos se van, uno nunca se siente solo, porque las mascotas nos recuerdan constantemente el amor que les dieron a nuestros hijos y continúan dándonos a nosotros. Se convierten en parte de la familia y, aunque suene tonto, también son como hijos.

— Amanda A.


Tengo cuatro perros. Me levanto todas las mañanas a las 3:45 a. m. y salgo a caminar con dos de ellos. Caminamos más de 16 millas por semana. Caminamos a un ritmo lo suficientemente rápido como para considerarlo actividad aeróbica. No saldría a caminar a esa hora de la mañana si no tuviera 110 libras de perro conmigo.

Además me hacen reír con sus monerías. Si me siento triste me reconforta mucho abrazarlos y acariciarlos y hablarles. Siempre me escuchan. Y por último: se entusiasman tanto cuando llego a casa que es obvio que me aman.

— Nancy C.


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Las mascotas mejoran la calidad de vida de tantas formas. En primer lugar, tienen un amor incondicional y una felicidad llena de entusiasmo que manifiestan apenas uno entra a casa. ¿A quién más podría darle TANTA alegría verlo al llegar de una reunión?

También está el compañerismo. Tener a otro con quien hablar, a quien consentir. También perciben las emociones y tratan de reconfortarnos cuando estamos tristes, solos o apenados.

Y la cuestión práctica: son un motivo para levantarse y salir todos los días. Alivia los síntomas de depresión saber que uno tiene que concentrarse en cuidar a otro, y obliga a salir de la cama.

Y además está el ejercicio, el aire fresco y la socialización. ¿Cuántos de nosotros sabemos el nombre del perro de nuestro vecino y no el de nuestro vecino? Las mascotas atraen a otras y comparten su felicidad.

Lo más importante: las mascotas nos dan amor.


— Kathy F.


Mi hija sufre trastorno depresivo generalizado desde séptimo grado. Este año termina la escuela secundaria. Cuando se siente disgustada o realmente deprimida, encuentra consuelo y calma acariciando a su perra Annabelle. La perra se da cuenta cuando mi hija se siente molesta. Annabelle la lame para recordarle que la ama y que le importa.

— Tammy E.


Mi perra Hazel adora subir a la caminadora conmigo. Cuando estoy sentada en el sofá durante mucho tiempo me hace levantar y caminar en la caminadora.

También se da cuenta cuando estoy triste y se acurruca a mi lado para reconfortarme. Pero lo más importante es que todos los días cuando llego a casa ella y Xan me saludan alegremente en la puerta y me llenan de amor y de besos.

— Rinna D.