Con más de 50 millones de adultos y niños en los EE. UU. que sufren algún tipo de artritis, no es broma que se trate de la principal causa de discapacidad en nuestro país.

Les pedimos a nuestros asegurados que compartieran con nosotros consejos para lidiar con la artritis, y muchos de ellos dijeron lo mismo: una dieta sana y los ejercicios pueden marcar una enorme diferencia en el manejo de la artritis. Lea sus consejos a continuación.

Tenga en cuenta que los siguientes consejos de los asegurados no reflejan necesariamente la opinión de Blue Cross and Blue Shield. Estos consejos se comparten con el fin de brindar información general solamente. Consulte con su médico para recibir asesoramiento específico.


Tengo artritis y problemas en las articulaciones. Mis rodillas, caderas y hombros no me dejan dormir por la noche porque doy vueltas en la cama todo el tiempo por el dolor. A veces apenas tolero el dolor. A veces me hace llorar. Los tratamientos convencionales están fuera de discusión. No puedo tomar esteroides, así que las inyecciones no son una opción para aliviar el dolor. Tampoco puedo tomar medicamentos de venta libre como los AINE. 

Un especialista en manejo del dolor me ofreció dos alternativas: opioides o terapia física. Nunca elegiría tomar opioides, así que opté por participar en sesiones de terapia física. Como no puedo ejercitarme de la manera tradicional, el especialista me recomendó terapia en el agua, que resultó beneficiosa en varios aspectos. La terapia acuática (que son ejercicios de resistencia usando la fuerza del agua) me mantiene ágil y me ayuda a fortalecer los músculos del tronco. Me ayudó mucho a activar mis endorfinas (las sustancias químicas del cerebro que producen una sensación de bienestar). 

¿Si sigo sintiendo dolor? Sí, pero me duele menos y ahora siento que puedo controlarlo: ¡el dolor ya no me controla! Las enfermedades crónicas no tienen por qué ser un final. Pueden ser una transición hacia un comienzo "diferente". La manera en que uno las toma y lidia con ellas no tiene que ver con lo que uno ya no puede hacer, sino con lo que todavía sí puede hacer. Como decía Grampy: "hay que concentrarse en la dona, no en su orificio". 

— S. Baldock


Tengo una osteoartritis avanzada en la columna cervical y lumbar, y en los dedos. Para lidiar con el dolor y la rigidez, hago ejercicios de estiramiento a diario y participo de clases de gimnasia acuática cinco veces por semana. 

— B. Shurley


Tengo artritis (pareciera que en todos lados), y es bastante grave. Mi umbral del dolor es alto, así que "sigo y sigo", pero el dolor está presente todo el tiempo.

Me empezó a doler tanto el cuello que no quería girar la cabeza para ver si había alguien detrás cuando conducía. Cuando una vez retrocedí y choqué otro vehículo, dije: "basta, tengo que hacer algo". Mi médico especialista en ortopedia me sugirió que hiciera terapia física y me ayudó mucho. 

Mi fisioterapeuta hizo un excelente trabajo para ayudarme a mejorar mi actitud y sentirme mejor. Cuando me "gradué" de la terapia física, seguí ejercitándome en casa. Un año después sigo sintiendo dolor, pero no tanto como para que me arruine el día. Mi nueva actitud y los ejercicios me ayudan mucho.

También mantengo el peso que tenía en la escuela secundaria, lo que no es nada fácil, con una dieta baja en carbohidratos. Trato de no tomar Tylenol o Advil para calmar el dolor de la artritis, y los reservo para cuando siento dolor real, como un músculo distendido o una herida inesperada de algún tipo. Hasta ahora, creo que "seguir y seguir" es la mejor medicina.

— J. Palmer


Hace unos 17 años comencé a sufrir brotes recurrentes de gota en diferentes articulaciones. Los ataques eran lo suficientemente agudos y frecuentes que se volvieron debilitantes. Gracias a que reactivé mi rutina de ejercicios y modifiqué mi dieta, no he tenido ningún ataque en más de ocho años. Y desde hace seis años no necesito ningún medicamento.

— R. Sedlock


Estoy empezando a tener artritis en las manos. De noche, cuando intento dormir, suelo sentir dolor en las manos. Descubrí que frotarme las manos con una crema con lidocaína me ayuda a aliviar el dolor y puedo dormir. 

— C. Rodriguez


Hace unos 15 años, cuando estaba cerca de cumplir 40, consulté a un cirujano ortopédico para ver si podía ayudarme con los dolores de espalda y de otras articulaciones. Me dijo que tenía la espalda artrítica de una persona de 80 años y que no me recomendaba una cirugía porque había demasiadas áreas problemáticas. Me fui a casa sintiéndome triste de que no hubiera mucho que se pudiera hacer para aliviar mi dolor. Terminé con el estómago irritado por tomar ibuprofeno todos los días durante años.

Hace unos tres años comencé con una dieta con bajo contenido de carbohidratos. Había pasado menos de un mes y me levanté una mañana preparándome para el dolor que sentía siempre que apoyaba los pies en el piso. En lugar de arrastrarme los primeros 10 o 20 pasos hasta que iban desapareciendo algunos dolores, me puse de pie y me puede enderezar, y noté con sorpresa que caminaba a buen ritmo. ¡No me dolían los pies ni las piernas! ¡Y tampoco me dolía la espalda! A medida que pasaba el tiempo me sentía cada vez mejor, y parecía estar rejuveneciendo en lugar de envejecer. Las personas suelen sorprenderse cuando se enteran de que tengo algo más de 50 años.

Con el alivio del dolor puede dejar de tomar todos los medicamentos (tanto los recetados como los de venta libre) que solía tomar. Los medicamentos incluían algunos para la presión arterial y el colesterol, y hasta para tratar hipotiroidismo. También estuve a punto de desarrollar diabetes tipo 2, pero mi nivel de azúcar en sangre y mi A1C ahora están perfectos. Ahora lo único que tomo son algunos suplementos vitamínicos todos los días.

Y si adelantamos la película de mi vida hasta hoy: bajé unas 40 libras (me quedan unas 10 para alcanzar mi objetivo) y realmente podría correr alrededor de quien solía ser. Todavía tengo un trabajo de oficina y no tengo demasiado tiempo para ejercitarme, así que el único cambio que hice fue el de mi dieta. Mi dieta consiste principalmente en carnes, huevos, vegetales con bajo contenido de hidratos de carbono, algo de queso y unas vayas ocasionalmente. No consumo azúcar, ni granos, ni patatas ni frutas con alto contenido de azúcar. Mi médico me dijo que "siguiera haciendo lo que estoy haciendo". Los cambios en mi cuerpo han sido verdaderamente importantes.

— D. Jones


Tengo osteoartritis. Para poder manejarla me mantengo en movimiento, como sano y trato de descansar todo lo que necesito. Es verdad que a veces descanso menos de lo que debería, pero en general lo manejo tratando de no pensar en ello. Si pensara en ello me obsesionaría y magnificaría los dolores agudos que suelo sentir. No tengo tiempo para eso.

— C. Buchanan